Rehabilitación de la Iglesia de San Pedro. Lorca

Aparejador: Luís Martínez Reina
Contratista: Taller de Construcción TMR, S.A.
Fotografía: Solete Slow Photo
Finalización: 3 diciembre de 2018
ANTECEDENTES
El 11 de mayo de 2011 la tierra sacudió la ciudad de Lorca provocando la destrucción de muchos de sus edificios. La ciudad trabaja por recuperar el pulso a la vida tras el seísmo. En el barrio alto, la torre de la que fue la iglesia medieval de San Pedro sufrió en su fábrica el latigazo del terremoto. La iglesia, abandonada hace décadas, fue arruinándose. El 80% de su materia había desaparecido: muros, bóvedas, cubiertas, retablo, suelos, etc., Sólo quedó el esqueleto descompuesto de lo que fue la primitiva iglesia. Permanecen como únicos vestigios reconocibles la vieja portada gótica y la esbelta torre campanario.
LA IDEA
Partiendo de la base de que sólo se conserva, y en muy mal estado, un 20% aproximadamente del volumen original del edificio, había que abordar el proyecto sin prejuicios y con valentía. Más allá de una rehabilitación al uso se trataba de una reconstrucción, casi total, con todos los riesgos que esto conlleva en la intervención en patrimonio. Con todos estos parámetros decidimos abordar el problema de la siguiente manera: en primer lugar había que recuperar, mediante la reconstrucción y consolidación, cada uno de los elementos originales que aún permanecían, incluso partes esbeltas de muros aún en pie cuya demolición hubiera sido lo más inmediato; en segundo lugar planteamos una estructura ligera, de tipología industrial, que nos sirviera como andamiaje permanente; finalmente, este nuevo esqueleto permitiría soportar el nuevo edificio destacando dos aspectos, la imagen exterior resultante y la reconstrucción espacial "virtual" del interior de la iglesia.
PROCEDIMIENTO CONSTRUCTIVO
ateriales ligeros levitan sobre el nuevo interior dibujando los contornos del espacio a través de las aristas de las bóvedas y de los arcos que un día fueron de piedra. Volvemos a ver los contrafuertes donde estuvieron los originales. Encontramos huecos de iluminación natural en lugar de las ventanas ya desaparecidas. Un mural fotográfico de 40 m2 reproduce el retablo original. Un suelo de vidrio permite visualizar un enterramiento descubierto durante las obras. Se trata en definitiva de una recuperación conceptual del edificio y de su espacio interior alejada del falso histórico, permitiendo así al visitante discernir lo real de lo imaginario.










